Haiku

El haiku es una de las formas poéticas más breves de la literatura japonesa y una de las obras más preciosas de esta cultura. Tal es su belleza que llegó a expandirse hacia el mundo entero a través de su sencillez, ternura y hermosura. En el siglo XVII se popularizó como forma de expresión de la religión zen gracias al maestro Bashō. A partir de ello, muchos escritores han seguido multiplicando este maravilloso arte. El origen del haiku se hunde en la religión de la China Antigua, época en donde el budismo, confucianismo y taoísmo, empezaron a ser muy populares como una forma de llegar a los demás y de exponer los más claros y sinceros pensamientos. Su historia fue transmutando hasta lograr convertirlo en una escuela, de la mano del poeta Bashō. "Una forma de ver la vida a través de la naturaleza y el alma".

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lunes

Tankas, Haikus

 



Gracias vida

por las alegrías y el dolor

que fortalecieron mi alma.






Vestida de luna,

cubres tu piel de noche,

pero tus ojos

son faros que sostienen

la fe de los que miran.





Dama de negro,
tu sombra es un refugio,
tu risa leve
es canto que disimula
la herida que aún respira.

La sonrisa se vuelve luna que ilumina aun en la oscuridad, 
reforzando la idea de ocultar el dolor con una luz serena.













Cuerpos entrelazados,
el tiempo se detiene,
sueños compartidos.













Arena, sal y un sol que se va, 
un fuego fugaz que el mar guardará. 
No importa el mañana, ni el tiempo, ni el después,
Solo vivir el momento. 












En la alcoba de un amor que arde sin fin, 
se encuentran dos almas, 
un solo sentir. 








Los abrazo con ternura, Besitos a todos




2 comentarios:

J.P. Alexander dijo...

Uy que lindos versos. Me encantó el ultimo poema cuando dos personas se encuentra no solo en cuerpo sino en corazón. Te mando un beso.

Emilio Muñoz dijo...

Es muy bello lo que has escrito, querida Mathilde, pero no te voy a decir que me extraña, pues ya nos tienes muy acostumbrados. No por habitual deja de ser especialmente bello y deseado de encontrar, por supuesto.

Cierto es que das cobijo a muchos seres (y yo solo soy uno más), que esa es tu vocación de noble ser humano, pues así lo tienes grabado en tu alma.

Una palabra... Un destino... Tan fácil cuando quedó escrito.

Enorme abrazo y enorme cariño!!!