Nacer y morir,
la rosa abre su aroma,
todo renace.
Brisa compartida,
dos almas se acompañan,
florece el día.
Nacer y morir,
la rosa abre su aroma,
todo renace.
Brisa compartida,
dos almas se acompañan,
florece el día.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.
Gracias vida
por las alegrías y el dolor
que fortalecieron mi alma.
Vestida de luna,
cubres tu piel de noche,
pero tus ojos
son faros que sostienen
la fe de los que miran.
Duerme la niña
Sueños tranquilos
conciencia pura.
Sueños de niña,
harapos que sonríen,
luz en su alma.
Amar y confiar,
dar al mundo lo mejor,
ahí vive el sol.
Sueños de niña,
harapos que sonríen,
luz en su alma.
Besos de brisa,
viajan sin ser vistos,
tocan mi alma.
Noche encendida,
dos cuerpos se confunden,
Campanas suenan,
se renuevan los sueños,
brinda la vida,
con amigos cercanos,
aunque sean virtuales.
Risas y brindis,
en unión verdadera,
brilla la noche,
con esperanza viva,
La luz del amor llena mi corazón
Bajo la brillante luna.
Sueño con un mundo feliz.
Bajo mi cielo azul.
Anónimo