en la estrella que nunca cae,
en el abrazo que no llega
pero que igual me abraza el alma.
Somos dos orillas sin puente,
dos latidos que no se tocan,
pero en mi silencio florece
tu nombre como una rosa.
Noche callada,
tu nombre me sostiene,
Descanso feliz.
La piel roza suave,
un roce, un susurro,
sal de nuestros besos.
La verdadera felicidad no está en lo que falta,
sino en aprender a ver la belleza en lo sencillo,
y en amar con pureza cada instante compartido.
Queridos amigos que en estas Pascuas, el amor de Dios renueve nuestras almas y nos guíe hacia un futuro lleno de paz y amor, bendiciones.
Los abrazo con ternura






No hay comentarios:
Publicar un comentario